Grand Theft Auto: San Andreas
Un dia como cualquier otro despiertas en tu cama y, acto seguido, te levantas. Curiosamente ya estas vestido con la ropa que llevabas ayer, aun asi entras al ropero para ver que te puedes poner pero como ya llevas lo que mas te gusta y encima esta limpio pues no te cambias.
Sales de casa y de repente, alguien te dice que si has salido de un vertedero; no hay duda sobre si su comentario llevaba o no una connotación ofensiva. Logicamente le mandas a freir esparragos, pero parece que el individuo pasa de ti como de comer mierda.
Lo logico en estos momentos en los que tu ira empieza a apoderarse de ti es que, subitamente, aparezca un arma en tu mano derecha; pudiendo ser desde un arma cuerpo a cuerpo y una pistola hasta una pequeña arma de destrucción masiva. Como estas de buen humor pero tambien te encuentras vago decides ser amable: un tiro a la cabeza y a otra cosa.
A los dos segundos te llama una de tus seis novias (natural de toda la vida…) diciendote que quiere dar una vuelta por ahi contigo como si no te hubiese visto la cara desde hace un par de años cuando en realidad solo han pasado un par de dias (es decir, 48 minutos reales). Como solo quiere dar una vuelta, tu no estas haciendo absolutamente nada y encima prevees un final de cita interesante pues agarras el primer coche que circula a tu lado y te pones en marcha.
Tras un par de accidentes, dos vueltas de campana y dos conductores freidos a tiros desde tu carraca robada, decides que va siendo hora de cambiar de coche antes de que explote cual paquete de dinamita; aun a pesar de los milloncejos ahorrados tras variopintas y entretenidas misiones a costa de jugarte el pellejo contra miriadas de delincuentes, pandilleros, mafiosos y escoria policial decides que aun no ha llegado el dia en que te gastes un misero duro, ni siquiera en un utilitario proletario; por lo que le echas el guante a un superdeportivo que pasaba de casualidad y prosigues el camino.
Llegas a casa de tu novia y ni siquiera te bajas del coche, puesto que hueles a distancia que no va a hacer falta bajarte del mismo. Efectivamente, tu chica quiere salir por ahi, concretamente a una discoteca; agarras de nuevo el volante, pisas el acelerador y, esta vez si, con precaución te diriges a la discoteca mas cercana. Alli te espera una sesión de danza (es decir, movimientos ortopedicos malamente coordinados) con tu novia. Parece que, aun haciendo el garute, has batido el cupo de puntuación. Asi tu novia contentisima aunque extenuada (supuestamente), decide seguir la fiesta en su casa con la excusa de un cafetito caliente (aunque sean las 2 de la madrugada…).
Haciendo balance al salir de su casa ves que que el dia te esta saliendo bordado, pero delante de tus narices ves como unos aspirantes a policias intentan acribillar a tres de tus pandilleros, como te sientes flex y encima eres su jefe (lo que significa que te seguiran hasta su muerte sin que apenas les importe…) decides servirles de ejemplo a seguir y vacias un cargador de tu subfusil (recuerda: llevas toda una armeria encima) a los agentes que les acosaban y ordenas a tus pandilleros que te sigan a pesar de que la bofia ahora solo esta interesada en tu pellejo; ellos, tan leales, se suben contigo a una berlina de cuatro puertas, intentando acribillar a todo aquel que se atreva a entorpecer tu carrera.
En tu huida recuerdas que, en un aerodromo medio abandonado que compraste a precio de risa, tienes algo con lo que poder vengarte de todo aquel que se te ponga por delante, nada mas y nada menos que un caza robado con exito de los hangares del mismisimo ejercito (increible pero cierto).
Una vez llegas alli, te subes al caza y tus compañeros deciden escoltarte a pata hasta que despegas por si intentan pararte (en realidad tan solo intentan subirse contigo… pobres ilusos…)
Al despegar comienzas una cacería indiscriminada contra todo objeto volante al alcance de tus misiles y cohetes. Tras caer varios helicopteros de la policia y de la prensa comienzan a aparecer cazas del ejercito con la intencion de colarte un pepinazo y derribarte. Tu vuelo se convierte entonces en una orgia de giros, acrobacias, piruetas y disparos guiados por calor hacia tus rivales. Cuando ya has perdido la cuenta de cuantos aparatos has derribado, aparecen un par de cazas a la vez; sus misiles te silban en las orejas, uno de ellos impacta contra tu ala derecha, te empieza a costar sangre y sudor gobernar tu caza pero aun asi logras derribar a los dos pilotos que tanta guerra te han dado.
Entre la alegria y el jubilo tras la victoria, un tercer caza que se escapo a la vista te cuela un pepino justo en las toberas de escape del motor de tu aparato. Al reventar, ves como caes a una velocidad terminal a la par que describes giros confusos en tu inevitable trayectoria contra el suelo…
Ese brutal accidente deberia haberte matado de una vez por todas a la fuerza; sin embargo estas a la puerta del hospital, con todo tu dinero y tu arsenal (que bueno es tener novias currando tanto en la sanidad como en la policia…). Entonces, vislumbras una nueva oportunidad y muchas cosas que lograr todavía, nada que no puedas hacer en esta 24ª tirada de dados que se te acaba de ofrecer…



